¡A ESTUDIAR Y PRACTICAR!
El día de los torneos,
pasé por la morería
y vi una mora lavando
al pie de una fuente fría.
- ¡ Apártate, mora bella ! ;
¡ apártate mora linda ! ,
que va a beber mi caballo
de ese agua cristalina.
- No soy mora, caballero,
que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
siendo chiquitita y niña.
- ¿ Te quieres venir conmigo ?
- De buena gana me iría,
mas los pañuelos que lavo,
¿ dónde me los dejaría ?
- Los de seda y los de Holanda,
aquí en mi caballo irían
y los que nada valieran
la corriente llevaría.
Al pasar por la frontera,
la morita se reía
y el caballero le dice :
- ¿ De qué te ríes, morita ?
- No me río del caballo,
ni tampoco del que guía.
Me río al ver estos campos
que son de la patria mía.
Al llegar a aquellos montes,
ella a llorar se ponía.
- ¿ Por qué lloras, mora bella ;
por qué lloras mora linda ?
- Lloro porque en estos montes,
mi padre cazar solía.
- ¿ Cómo se llama tu padre ?
- Mi padre Juan de la Oliva.
- ¡ Dios mío !,
¿ qué es lo que oigo ?
¡ Virgen Sagrada María ! ,
pensaba que era una mora
y llevo una hermana mía.
- ¡ Abra usted, madre,
las puertas,
ventanas y celosías
que aquí le traigo la hija
que lloraba noche y día !
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